Entre rimas y risas anda el juego.

Juro que hay poetas en esta orbita y están entre nosotros.

Con un poco de suerte un buen día uno de ellos te escribe un mail y te hace llegar una de sus
rimas. Y yo, aspirante a poetisa voy y pervierto sus letras, quedando al final
algo como esto:

…»Ella hace magia con las
palabras, bailan sobre mí, se me enredan en las ramas.

Crecen en el intento y penetran en mis raíces,

como cuando cogió aquél consolador y sin mediar palabra me folló.

Y no falló.

Exhausto clamé al cielo, ¿quién era yo antes de esta rendición?

Juega con mi impaciencia, casi igual que lo hace con mis pezones cuando
libre de vergüenza se los ofrezco y ella los corona con agujas, pinzas y otras
delicias.

Ella es barricada y puente abierto.

Bocanada de aire y bofetada de placer.

Sus palabras se contonean en murmullos insolentes y se clavan cuando en
noches de insomnio, otros libros, otras letras me alejan de sus alas.

Ella es abrigo y desierto,

manantial viscoso que a veces acorrala mi voluntad,

como cuando se adueña de mi miembro, lo enjaula por días

y se regala la llave de mi libertad.

Canción y acierto.

Rima y tortura,

cabalga de nuevo, salta por la azotea

y perfora esta espera…»

Copyright©L.S.22